Macarena y Jordi - Boda en Valencia

Macarena y Jordi, una pareja fantástica, su Boda en Valencia fue mas que preciosa, Macarena estaba radiante tal y como es ella, natural, sencilla y con esa luz única, gracias por hacerme partícipe de este día tan especial  para vosotros que también lo fue para mi.

El día B, por Macarena Añó.

" Me prometí que no me iba a estresar con todo este asunto de la boda y también me prometí que ese día sería especial y me lo pasaría pipa. Lo primero no lo cumplí del todo, lo segundo sí. El vestido apareció una tarde de lluvia en el perchero de una tienda fabulosa (Love is in the air) situada en el patio de una de las calles más bonitas de Madrid (C/Salustiano Olózaga). Por aquél entonces llevaba abierta sólo un par de meses. Mi amiga Eva y yo nos quedamos prendadas y siempre ir a visitar a Isa y Olga a la tienda se convirtió en una experiencia feliz y agradable, como ir a tomar un café con buenas amigas. Al verme con el vestido de Delphine Manivet, pensé que con él podría bailar a discreción, (¡perfecto!), pero además me encontré elegante y hasta un poquito sexy (con esa espaldaza…) Me fascinó. La anécdota cinematográfica es que hace poco descubrí que el vestido está inspirado en el vestido verde magnético que luce Keira Knightley en la escena más intensa de la peli Expiación. Por su parte, Jordi encontró su chaqué y chaleco cerca de allí, en la tienda Silbon de Velázquez. Poco arreglo le tuvieron que hacer porque le iba como un guante. La elegancia natural y el rollazo los ponía él de serie.El COMPLEMENTO en mayúsculas me lo regalaron mis suegros, que pensaron que aquellos pendientes de jade y brillantes que nos enseñaron en Yanes me irían perfectos para ese día (y para el resto de actos importantes que tenga yo en mi vida, pues me los pienso poner en todos) Wow! Son un espectáculo. Poco a poco se fue completando el puzle del look de novia. Faltaban las irremediables flores. Al investigar en diversidad de blogs y cuentas de Instagram apareció El jardín de mamá Ana. Su gusto y exquisitez nos hicieron decidirnos rápidamente por ellos para la decoración floral. Les pedí además que me hicieran un ramo silvestre y confié en Carmen “a pies juntillas”. Sólo le pedí que incluyera alguna peonía (la flor preferida de mi madre). Y días después, pensé que nadie mejor que ellos para confeccionar la corona de flores que siguiera la misma línea. ¡Cómo me gustó el resultado! Había que pensar también en los millones de detalles “cuquis” que una boda actual exige a los sufridos novios: decoración, invitaciones molonas, photocall, sitting y demás pormenores  especiales. No podían ser otros para tamaña misión que nuestros grandes amigos Gaby y Manu; arquitectos brillantes (Estudio de arquitectura 2e+1L), que  además se apuntan a un bombardeo y, literalmente, se “arremangaron”. El resultado superó con muchas creces las expectativas. Ellos consiguieron dejar la Vallesa de Mandor más guapa aún de lo que es a cara lavada. Y un buen día, mi amiga Rosana me habló de Pablo Laguia (creo que no hacen falta muchas presentaciones) y creo que nunca le estaré suficientemente agradecida… Al cotillear su blog su nombre brilló como con luces de neón. ¡Tenía que ser él! En una palabra, Pablo es: sublime ;)  Y costó…, pero al final conseguí convencer a Jordi para que vinieran The Tusies a poner el punto Rock&roll y consiguieron que ese día acabara siendo una fiesta sólo comparable a la primera escena de La Gran Belleza (nunca se vio a unos novios dar tal cantidad de saltos encima de un escenario). Qué suerte haber podido trabajar con personas tan profesionales y brillantes en sus trabajos, que hicieron que fuera todo fácil y divertido y que rodearon de belleza un día tan mágico. Porque, y a pesar de todo lo que acabo de relatar, lo que se queda adentro es todo lo que no costó ni un duro: Recorrer el pasillo que lleva al altar del brazo de mi padre viendo tantas caras de gente querida, ver a mis padres felices, a mi hermana dedicarnos unas palabras llenas de cariño, a mi sobrino fuertemente agarrado de mi otra ahijada Sofía caminando delante de mí, a mis abuelos, a mis tíos… Y que Jordi de pronto se convirtiera en mi marido, en mi familia.Viendo las fotos de Pablo el otro día, fui reviviendo cada instante, y como decía Eduardo Galeano entendí el significado de la palabra recordar: “Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón”. Si estás pensando en casarte y no lo tienes claro, hazlo mujer. Que vale, que sí, que es un follón, pero la vida también es eso, complicarse un poco la vida, celebrar  los momentos importantes y no pasar por la vida de puntillas.  Te aseguro que el poso de amor que te queda compensa todo este lío. "